soliloquio de un toro viejo
fernandez, vicente
en lo ondo de escondida encrucijada
se han tornado mis abriles
ya no me echo arcilla al lomo
bramando y pidiendo guerra
untandome de buniga todita la palomilla
por tener grueso el morrillo
y mis cuernos tan puntales
quienes mi fama admiraron
pase de ser buen semental
produje apreciables crias
esgrimiendo siempre el sable
ahora se espanta si ladra un perro
me reta cualquier becerro
y a fuerza de hacer alarde
cuando alla de tarde en tarde
siento que el cuerpo me pide
sintiendose hasta molesta
mis pitones se astillaron
aunque en rico pasto agosto
de tal placer no me privo
cuando apartan las vaquillas
admitiendo en mis secretos
que las fecunden mis hijos
mientras que crecen mis nietos
que por tanto haber vivido
a la engorda incorporarlos
y antes de los frios de enero
de escapar no encuentro medio
que correr la misma suerte