souloquio de un toro viejo
vicente fernandez
en lo ondo de escondida encrucijada. ya no significo nada
se han tornado mis abriles
en un riguroso invierno. ya no mujo
menos como. ya no me echo arcilla al lomo
bramando y pidiendo guerra
untandome de buniga todita la palomilla
y en cualquier lugar. yo varias plazas cubri
a mil jinetes tumbe. con la capa acometi
y con la pica tope. varias reatas revente
muy buena fama sente. la vaca que galanteara
que disputarmela osara. por tener grueso el morrillo
y mis cuernos tan puntales
me declararon caudillo. mis amos me presumian
quienes mi fama admiraron
en corridos lo cantaron. nadie me trataba mal
pase de ser buen semental
produje apreciables crias
esgrimiendo siempre el sable
ahora se espanta si ladra un perro. me reta cualquier becerro
y a fuerza de hacer alarde
cuando alla de tarde en tarde
siento que el cuerpo me pide
sintiendose hasta molesta. el tiempo inexorable
no da vigor perdurable. mis astas se resecaron
mis pitones se astillaron
aunque en rico pasto agosto
un detalle siempre grato;
de tal placer no me privo
a dios bendigo. cuando apartan las vaquillas
admitiendo en mis secretos
que las fecunden mis hijos
mientras que crecen mis nietos. ahora en tiempos frios
alli dijo el caporal: que por tanto haber vivido
a la engorda incorporarlos
y antes de los frios de enero
mandarlos al matadero. y con ellos me acotejo
de escapar no encuentro medio
que correr la misma suerte